Uso correcto de los inhaladores

Uso correcto de los inhaladores

IMPORTANCIA DEL TEMA

Más de la mitad de los pacientes afectados de asma o bronquitis crónica utilizarán inhaladores, gran porcentaje de forma incorrecta, lo que conlleva un fracaso terapéutico y un derroche farmacéutico. Del equipo sanitario, depende la educación del paciente en la correcta técnica inhalatoria.

VENTAJAS DE LA VÍA INHALATORIA

Los fármacos administrados a través de la vía inhalatoria poseen la misma eficacia que los que usan otro tipo de vía: oral, parenteral… pero con mayores ventajas:

• Buena relación superficie-volumen: consiguen una amplia dispersión y superficie de contacto para la difusión del fármaco.

• Actúan directamente en el lugar de acción, por lo que se requiere menor cantidad de fármaco para alcanzar altas concentraciones.

• Efecto inmediato: el inicio de la acción farmacológica es rápido y su duración, satisfactoria.

• Absorción sistémica escasa: bajas concentraciones en el organismo al absorberse, por lo que se minimizan los efectos secundarios.

INCONVENIENTES DEL TRATAMIENTO INHALATORIO

• Frecuencia indebida: los pacientes lo usan demasiado o demasiado poco.

• Técnica incorrecta: una inhalación demasiado rápida aumenta el impacto inercial de las vías aéreas de mayor calibre; el fármaco se pierde en la orofaringe, la tráquea, y no llega a los bronquios.

• Mala coordinación en la respiración.

• Deglutir el fármaco en lugar de inhalarlo.

• No llegar a inhalar la dosis recomendada.

TIPO DE INHALADORES

1. Envase presurizado. El aerosol es una suspensión de partículas líquidas o sólidas en un gas, con un diámetro de 0,1 y 100 micras. Éstas, para poder ser inhaladas, deben tener de 2 a 5 micras. Las mayores de 8 micras se depositan en la faringe.

En el dispositivo presurizado el fármaco puede estar disuelto o suspendido, como cristales, en una mezcla de propelentes e impelentes líquidos, en un cartucho sellado.

La válvula dosificadora provee un volumen de 25 a 100 ml de solución por disparo. Los gases propelentes se evaporan rápidamente al entrar en contacto con la presión atmosférica y salen al exterior arrastrando al medicamento en forma de aerosol.

Los dispositivos con dosificador tienen la facilidad de administrar de forma rápida dosis fijas de fármaco al tracto respiratorio.

Ciertos propelentes, como los clorofluorcarbonatos, dañan la capa de ozono, por lo que se están probando otros menos agresivos con el medio ambiente como los hidrofluoroalcanos.

Se comercializan también sistemas espaciadores que actúan a modo de reservorio del medicamento, facilitando así la técnica de inhalación: mejorando la coordinación y disminuyendo el depósito en la vía aérea superior (ideales para niños, ancianos y pacientes poco colaboradores en general).

2. Inhalador de polvo seco.

• Monodosis: el medicamento está envasado en una cápsula de gelatina que es agujereada por el dispositivo. Con la inspiración se pone en marcha un rotor y abanico que agita el polvo, permitiendo su inspiración

• Multidosis: es el método Turbohaler.

USO CORRECTO DE LOS INHALADORES

1. Agitar el inhalador, sosteniéndolo de modo que el cartucho esté por encima de la pieza bucal.

2. Quitar el cabezal de la pieza bucal.

3. Sostener el envase entre los dedos índice, en la parte superior y pulgar en la inferior.

4. Espirar lentamente por la boca.

5. Introducir el inhalador en la boca manteniendo la lengua por debajo de la abertura del mismo.

6. Comenzar la inhalación lenta y profundamente, apretando acto seguido la base del dispositivo con el dedo índice.

7. Retirar el inhalador de la boca.

8. Hacer una pausa de apnea.

9. Esperar mínimo de 1 minuto para realizar otra inhalación.

10. Enjuagarse la boca.

11. Limpiar el inhalador.

Fuente:  A. Batanero, S. Álvarez

REV PATOL RESPIR 2005; 8(SUPL. 1): 74